miércoles, 23 de septiembre de 2015

MIGUEL ANGEL LEMBO y sus Muñecos en RETAZOS de VARIE 3

VARIE 3. 
Un espectáculo musical con humor, magia, ventriloquia, imitaciones e hipnotismo Integrado por Julio César un genial imitador, Carlos Magó, mago, hipnotista y quien suscribe como humorista y ventrílocuo.
Proyecto inicial para dos presentaciones y con el fin de mostrar nuestras artes para ofrecerlas posteriormente en eventos sociales y empresariales, llevando estas casi dos horas de espectáculo a tan solo 50 minutos y sin perder esencia.
Pero el entusiasmo, el amor por lo que hacíamos, la dedicación y muy especialmente la gran recepción por parte de nuestro público, elevó las presentaciones a Siete, siendo las dos últimas para la Dirección General de Promoción Cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, dependiente del Ministerio de Cultura del mismo.
Mas no termino todo allí. Todavía seguimos recibiendo aprobaciones e invitaciones a repetir el suceso, los mismos que vinieron desean verlo una vez más, todo esto es muy grato y nos lleva a pensar en un inminente regreso. Por ahora la idea es continuar con el proyecto y llevarlo a los Eventos Privados, Sociales, a pueblos del interior donde la gente recibe con agrado los espectáculos que propongan alegría y novedades como las que llevamos en VARIE 3.
Haremos todo lo posible para complacer las solicitudes y los propios emprendimientos.
Aquí recorté mis apariciones en VARIE 3, a manera de recuerdo para albergar en este blog, por eso lo denominé RETAZOS, RETAZOS de VARIE 3.








miércoles, 2 de septiembre de 2015

EL CLAN - Yo actor con Pablo Trapero y Guillermo Francella

Existen cosas inesperadas en la vida, o tal vez uno desiste de esperar esas cosas porque especialmente a través de los años, y con tanta lucha por lograr cada objetivo, las esperanzas flaquean. No se pierde la Fe ni la confianza, y es posible acomodarse al pensamiento que si algo tiene que suceder, lo será en algún momento, cuando Dios los disponga, y si en realidad uno merece tal o cual honra.

Tampoco quiero pecar de autoestima elevada, no, de ninguna forma. Estoy seguro que nací artista, bueno o malo, eso no lo puedo decir ni calificar yo sino quienes me ven y soportan mis actos.

De niño, ya con 5 años más o menos, tal vez menos, cantaba y bailaba, me enloquecía situarme detrás de las cortinas de lo que fuere, de la puerta ventana, la del baño, en fin, cualquier tela que ocultare algo, que también lo hiciese conmigo para que en un momento yo apareciera ante mi familia, público exquisito de esos momentos, haciendo monigotadas, cantando o bailando.

Así fui creciendo y repitiendo esa intención. Incentivado por una tía, hermana de mi padre, cantante melódica trascendente en aquella época, Ema Lánderson, así bautizada por el gran músico Ben Molar, y que actuaba en radio, televisión, grababa discos en RCA Víctor, actuaba en clubes y salones a los cuales muchas veces yo la acompañaba y me fascinaba todo ese mundo. Al regresar a mi casa la imitaba parándome detrás de un palo de escoba sosteniendo una taza de metal enganchada que hacía de micrófono y repetía la letra de alguna canción, mirando de costado al director Domingo Marafiotti, en la ilusión que se hallaba junto a mí como momentos antes lo había estado junto a mi tía, Ema Angélica Lembo, su nombre verdadero.

Así transcurrió mi vida. Me apasionó el teatro, a los 16 y 17 años escribí dos obras de teatro respectivamente, apoyado por mis compañeros de estudios secundarios, con quienes las representamos en fiestas del Instituto La Asunción del cual soy egresado. Ya era un proyecto de actor y dramaturgo. Pero mi principal actividad fue con la música, rock, folklore, junto a Rinaldo Rafanelli, luego folklore con una actividad mayor, como pianista, guitarrista, cantante, bailarín y profesor de danzas recibido en el Conservatorio Fracassi.

Luego llegaría la magia y la ventriloquia. Esta última es mi gran pasión y la que ocupa todo mi tiempo en la actualidad, que me dio muchas satisfacciones, hasta el haber viajado a España para dar un curso ante maravillosos artistas de Zaragoza,  en una experiencia artística y humana increíble.

Actué en comerciales para televisión. Debuté en teatro donde allí comenzaron a llamarme Actor los que fueron mis maestros, los que me pulieron, enseñaron y marcaron el rumbo, Carlos Mathus el genio de La Lección de Anatomía, y Antonio Leiva, 

un actor increíble. Compartí con ellos cuatro temporadas de la obra GALERIA, en el Teatro EMPIRE, todo un lujo para un actor que recién comenzaba a hacerlo profesionalmente, hasta el momento era solo un aficionado, o mejor diría un Atrevido amante de la actuación.
Y finalmente, lo que hoy me llena de orgullo y placer, mi debut en la pantalla grande, en EL CLAN,                                                                  
con una breve pero significativa presentación en cuanto al rol con incidencia especial en la historia de una familia encabezada por un enajenado mental, una historia cierta, que causó conmoción en Argentina y que hoy al revivirla en el film vuelve a provocar sensaciones de estupor e indignación, el no poder creer que pudo existir una historia semejante. Todo gracias al talento del gran director y extraordinario Ser Humano, Pablo Trapero, que investigó y estudió todo acerca de esta historia, y que la llevó a la pantalla con la actuación de un genial actor como Guillermo Francella.

Fue una experiencia muy especial. Me costó mucho, Era un debut que me sorprendió, era eso que menciono al principio acerca de pensar en algo muy bueno pero sin ilusionarse para no sufrir, y me tocó, fui seleccionado para el papel del Comodoro, un militar perteneciente a una organización del estado pero que operaba de una forma encubierta secuestrando y matando personas por ideología política, increíble bajo un sistema democrático, pero así era.


Pero no voy a decir más sobre eso porque es una historia y en este caso deseo hablar de lo que he vivido como Actor. 

Conocí a muchos actores más, tal vez desconocidos como yo, pero sí me atrevo a decir que era uno mejor que el otro. Particularmente me tocó interactuar con Fernando Miró
en el papel de Aníbal Gordon, con una sincronización de pensamiento y acción asombrosa, parecía que nos conocíamos de toda la vida. 

También un equipo técnico compuesto por muchísimas personas contagiadas del espíritu del director Pablo Trapero que no me cansaré de elogiar su carisma, sensillez, humildad, generosidad, su talento para realizar su trabajo tan cuidado y minucioso sin descuidar que todos, absolutamente todos nos sintiésemos bien, agradeciendo permanentemente cada final de trabajo, comportándose como uno más, situación que en forma automática lo eleva a la calificaicón de líder y sí que da gusto trabajar con una persona así, en él se puede afirmar que gustosamente sus Deseos son Ordenes, porque sabe hablar, pedir, respetuoso y amable, y por todo eso mi deseo que el éxito que ya está viviendo EL CLAN sea mayor al que se pueda haber ideado, que arrase en los festivales que se presente, mi amigo Pablo,
así lo siento, y yo, con mis segundos de exposición lo acompañaré preguntándole "¿como anda de tiempo últimamente?", a Arquímides Puccio o hablándole por teléfono en tono amenazante.

Finalmente. Esta experiencia que fue emocionante y gratificante en mi carrera, también me sirvio en el aspecto humano para conocer a la gente que me rodea, los afectos vertidos en mensajes, llamados, recuperar amigos y personas que había dejado de ver, todo muy positivo y emocionante. Claro, también hubo de los otros, los que no soportan el éxito de un conocido o colega, y eso me apena, me agradaría abrazarlos y decirles que les deseo mi propia suerte y que si en algún momento existiere la posibilidad de incluírlos en algún trabajo lo haré, y si no son colegas, solo lo lamentaré y pediré a Dios porque no sufran más por mí.

Gracias como siempre a Dios y la Virgen, a mi familia, a mi esposa, manager, asistente, representante, Alicia Ángela Paris,
que me soporta y mi gran alegría, lo más caro de mis deseos, algo muy especial es perpetuarme en la memoria de mis nietos, Lourdes, Dieguito y Sofía por ahora, que años más adelante, vean un video con su abuelo vestido de Comodoro y digan ¡mirá que viejo loco el abuelo!, pero más especialmente "recuerden como los he amado".