sábado, 4 de mayo de 2019

HERMANAS MAGGI, UN SUEÑO DE PIBE


A los dieciseis años de edad visité por primera vez un teatro de revistas, el Maipo. No me alentaba ver bellas mujeres con escasa ropa sino el espectáculo en sí, con todo su contenido, bailarines, cantantes,  humoristas, escebigrafías, brillo,  luces, color, sonido espeluznante.

Por supuesto  no pasaron desapercibidas las bellas mujeres, pero las admiraba por sus formas, sonrisas, formas de desplazarse, era un encanto, todas tenían la imagen de hermosas princesas. Así me regocijé  con bellezas  como Ambar La Fox, Zulma Faiad, Lovato hermanos vedette y hermano Pedro Sombra, Carmen  Barbieri, y muchas más.  Con los humoristas Stray, Marrone, Porcel, Tristán, y el que marcó mi vida, quien me inspiró para trabajar y lograr mi propia personalidad como artista,  humorista, músico, cantante, bailarín, el inefable y queridísimo  Pato Carret, de quien tomé todo lo que pude cada vez que lo veía, puro talento, sin embargo cuando pude conocerlo, no me quiso atender, se hallaba enfermo y apartado del mundo artístico, pero me quedó la amistad de su hijo Lisandro, que me entregó el premio a la Mejor Actuación Ventrílocuo en el Cometa Mágico.

Con el tiempo llegué a conocer dos vedettes de aquella época, hoy sostengo su amistad y mi admiración por ellas, el tiempo no les pasa nunca, siempre vigentes, hermosas, dos Mujeres con Mayúsculas, que pasearon por esos escenarios junto a las grande figuras que antes mencioné y muchas más, que llevaron la  imagen de la Mujer Argentina a otras latitudes, fueron, son  y seguirán siendo preciosas y yo su admirador.

Gracias a mi ejercicio de la presidencia del Círculo Ventrílocuos Argentinos,  tuve la oportunidad de agasajarlas con un presente humilde pero que en mi corazón tenía un gran valor por el afecto, la amistad y la admiración, no me canso de repterirlo una vez más, Matilde y Cristina Maggi, una a cada lado mío en el escenario del Teatro Contemporáneo, interpretando un gag en cuanto a decir que soñaba hallarme en el escenario del Maipo con esas dos bellezas tomándoles sus manos y saludando al  público, mientras yo decía eso, su hijo Javier Villoldo y Carlos Magó Martínez, ocupaban sus lugares y me entregaban sus manos, al abrir los ojos y verlos a ellos solté un grito de sorpresa, fue hermoso lo que ocurrió, y aquí dejo una foto de aquel maravilloso momento como testimonio, luego de tantos años el Pibe, yo, estuvo en un escenario, en un teatro con las vedettes más bellas del mundo.
Las Hermanas Maggi.

En la foto la participación de Marcelo Sanchez un maestro de ceremonias de lujo. Cristina Maggi, Carlos Magó, Yo, Javier Villoldo y Matilde Maggi.



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