lunes, 30 de agosto de 2010

CARLOS MATHUS y su PERRO EN LA ARENA

En la etiqueta coloqué Recuerdos, pero tendría que haber escrito Premios, porque haber sido tenido en cuenta como actor y especialmente como persona, por un grande, talentoso y renombrado autor y director como Carlos Mathus, no es un hecho menor.
El haberme aceptado como Actor para su éxito GALERIA, darme la oportunidad de desarrollar mi actuación como actor ventrílocuo en un teatro como el legendario EMPIRE por donde pasaron tantas estrellas famosas e importantes, como siguen pasando hoy en día, me siento como una hormiga parada al lado de un elefante. No pretendía tanto en la vida. Todos tenemos ambiciones, queremos llegar a una meta, nos proponemos un camino hacia el éxito, mas yo me conformé siempre con el día a día, con ir logrando más que nada afectos y aplausos, sin necesidad de fuegos artificiales ni bandas de música palco de autoridades, esas cosas que siempre tomé como eventos armados, cotidianos, y que no poseen un fondo definido sino protocolar u obligado.
Me encanta cuando luego de cada show donde fuere que lo haga, en casa de familia, salón, festival, se acerque alguien y me estreche su mano, me diga que le gustó mi acto, que me hablen bien de mis muñecos, inclusive me tienen que hacer acordar que reparta mis tarjetas porque la mayoría de las veces me retiro y no las entrego, no me importa la publicidad, confío en el boca a boca, pero lo importante, es que al retirarme de cada actuación me llevo el corazón lleno de afecto, inflado de emoción, caliente, de tal forma que no me puedo distraer pensando en otra cosa, ni la publicidad ni en la paga, por eso prefiero que mi cachet lo reciba mi esposa partenaire, Alicia, u otra persona que me acompañe, no deseo que me abstraigan de mi sueño, de mi hermoso momento como actor.
Lo mismo sucede al final de cada función en el Teatro. Dicho sea de paso, y por averiguaciones realizadas por mi amigo hermano Marcelo Melison, gran ventrílocuo y estudioso de este arte, soy el primer actor ventrílocuo que trabaja en teatro en una disciplina o de su desarrollo netamente actoral. Generalmente los ventrílocuos nos presentamos con una rutina de humor, que compartimos en forma directa con el público. A diferencia con el teatro, como actor estoy interpretando a un ventrílocuo, que por ser yo la misma persona, solo cuento con la técnica de hablar con la boca semicerrada para que el acto sea completo, pero la puesta es diferente, el desdoblamiento de personalidad que todos los ventrílocuos tiene aquí es mayor, cada uno va para lados diferntes, el actor tiene una letra, el muñeco otra y un solo cerebro armoniza ese diálogo, interpreta, declama, sufre, ríe, llora. Insisto, según mi querido hermano Marcelo Melison no hubo otro actor ventrílocuo que haya tenido esta posibilidad, gracias a Dios yo la tuve, y fue de la mano del querido Carlos Mathus.
Carlos acaba de publicar una nueva obra, y vuelve a insistir con su temática en la pretensión de lograr que el ser humano de una vez por todas saque de adentro, se despoje de todo eso que encierra bueno o malo y que se libere, que sea feliz, que no mienta ni se mienta más, que se identifique en la vida como lo que es una bella persona, libre y con ganas de vivir, pero es necesario que reflexione, que no sea egoísta, ni vanidoso, ni soberbio, la condición principal es la humildad, la generosidad le sigue a contiuación, pero el bien mayor del que todos deberíamos disfrutar es la LIBERTAD, la que trajimos al momento de nacer.
Diría que la característica de Mathus es que el ser humano deje de decir lo que es cuando en realida solo dice lo que No es, y como en GALERIA, ese nudo permanece dentro de su persona y por lo tanto baila un tango eterno sin salida, sin poder ser Feliz.
Adecuarse a la sociedad, su organización, leyes y códigos solo nos sirven para ordenar esa libertad, está perfecto, pero mucho no las respetan, consideran que su libertad está restringida, no entienden que está regulada o encaminada, que sirve para desarrrollarse libremente en base al respeto y la sana convivencia. Pensar así es ser facho dicen algunos, cuánta estupidez, cerebro cero, nada, solo egoísmo y endiosamiento, creedores que son dueños de la verdad, egoístas.
En PERRO EN LA ARENA, Mathus describe tal cual la interna del actor, qué siente, cómo se siente, qué pretende, y una serie de matices como para que todo el mundo conozca ese interior y sepa cuantas cosas bellas pueden extraerse de un artista, no dice actor solamente, artista, todo aquel que quiere mostrar al mundo un mensaje, una forma de ver o de sentir, a través de su talento en cualquier disciplina, música, actuación, danza, escultura, como fuere, pero entregarse y con un solo fin, el de logar tranquilidad, paz, armonía y buenas ondas.
Carlos me obsequió su libro y me lo dedicó, sus palabras fueron una caricia, el enérgico y detallista director que cuando algo no le gusta o se enoja pone ciertas caras de tren fantasma, fuera de su trabajo es un tipazo de aquellos, correcto, amable, un personaje muy querible, y sabe separar las cosas, el trabajo es el trabajo, la amistad es la amistad, pero por sobre todo en su persona prima el Respeto, y por eso quise escribir esta nota, porque estoy orgulloso de su amistad y consisderación, de esa dedicatoria tan amable, y la quise compartir con mis amigos, y dice " Para uno de los actores más agradables, simpáticos y protectores que tuve oportunidad de dirigir, (y para mi amigo verdadero, el "Pascualito"), gracias Carlos por este regalo, gracias Dios por haberme permitido llegar a esto también, y gracias a todos los que me apoyan, aguantan y entienden, mi familia, mis amigos y colegas, a los que comparten mis tiempos y aguantan todo lo que escribo.

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